Productividad en la Agricultura

Autor:Ing. Fernando Hernández



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La productividad en la agricultura se puede medir de muchas maneras, por ejemplo el rendimiento de un cultivo en kilogramos por hectárea es la medida de la productividad del cultivo por unidad de área más utilizado, que si bien es interesante incrementar ese valor al máximo, es más importante aún incrementar otra medida de productividad que es la rentabilidad, que puede ser medida en cantidad de dinero producido por hectárea o la cantidad de dinero producida por unidad de área. En este documento analizaremos las más importantes formas de medir la productividad en el campo y sus diversas implicaciones para que el usuario decida cuál es la mejor medida de productividad a aplicar en su finca.

 

El rendimiento del cultivo es la forma de productividad en el campo mas considerada por los agricultores.

Productividad de la auyama en kilos por hectarea

 

La productividad en la agricultura medido por el rendimiento del cultivo por hectárea bien sea como kilogramos o toneladas por hectárea, o por botellas de vino producida por hectárea de viñedo, toneladas de caña o toneladas de azúcar por hectárea, todas son medidas que relacionan la cantidad de producto obtenido por unidad de superficie de cultivo.

Esta forma de medir la productividad pasa a ser muy relevante cuando el suelo o la superficie de cultivo es el factor limitante o más escaso en la agricultura, para conocer algunas implicaciones de lo aseverado en este documento recomendamos leer el artículo sobre Factor de Producción Tierra.

Muchos agricultores consideran este factor como relevante ya que asocian a un alto rendimiento en kilogramos por hectárea a una excelente cosecha y a resultados financieros satisfactorios, de hecho es común en las conversaciones entre agricultores que cultivan el mismo rubro comparar su productividad con la productividad de su colegas medidos casi que exclusivamente en kilogramos o toneladas  por hectárea.

En nuestro programa de asistencia técnica hemos tenido el placer de trabajar con un agricultor que ha sido muy exitoso en todas las empresas que ha tenido y si bien la relación comenzó por la asistencia técnica en el cultivo de naranjas, siempre hemos conocido de sus experiencias pasadas y mucho nos recuerda el caso cuando sembraba arroz décadas atrás y nos conversaba sobre otro agricultor era muy conocido en la zona donde cultivaba arroz  por su excelente nivel técnico. Un día nuestro amigo  decide visitar al otro agricultor y después de mucho conversar entraron en el nivel de rendimiento que tenía cada uno  de ellos con el cultivo y descubrió que nuestro amigo  tenía mayor rendimiento por hectárea que el agricultor que era referencia en la zona. En ese momento nuestro amigo decidió que no tenía mucho que aprender de ese agricultor y conversó durante media hora más de diversos temas y luego finalizó la conversación para no visitarlo más nunca.

Si bien es cierto que el rendimiento por hectárea es muy importante como factor de productividad también hay que considerar la eficiencia en el uso de agroquímicos, en el uso de fertilizantes, la mano de obra, equilibrio ecológico, etc. es muy probable que midiendo alguno de estos otros factores de productividad el conocido agricultor supere a nuestro amigo y que compartiendo con otros agricultores siempre existe la posibilidad de ver cómo mejorar nuestra propia producción obteniendo mayores cosechas en comparación a los insumos utilizados en la misma. En el caso del autor de este artículo hubiera preferido seguir la conversación para descubrir porque este agricultor es referencia de ser un excelente agricultor y ver que prácticas puedo aplicar en mi finca para mejorar la productividad de mis cultivos en relación a otros aspectos importantes sin sacrificar la medida de productividad que representa el rendimiento en kilogramos por hectárea.

Productividad en naranjas medida en kilos o sacos por planta

Otras formas de medir el rendimiento en el caso de agricultores que cultivan frutales es referir la productividad del cultivo medido en kilogramos cosechados por planta, este supuesto parte del principio que todos los agricultores siembran más o menos a la misma densidad de siembra, por lo tanto esta medida es otro reflejo de la productividad en kilogramos por hectárea. Sin embargo es conocido que plantas sembradas a baja densidad producen más kilogramos que plantas sembradas a altas densidades, la tendencia actual es a subir las densidades de siembra y es mejor parámetro de comparación el rendimiento en kilogramos por hectárea, sin embargo conversar sobre kilos de frutas  por planta sigue siendo una medida todavía en alto uso por los agricultores, en el caso de los naranjeros es peor ya que miden el rendimiento en forma habitual en sacos por planta, cuando un saco puede pesar de 30 a 50 kilogramos dependiendo del tamaño de la naranja en el lote.

Los agricultores que cosechan papa, prefieren referirse a la cantidad de sacos que obtienen por saco de semilla sembrado y entre ellos conversan que sacaron un tres o un seis, al referirse que obtuvieron tres o seis sacos de papa comercial por saco de semilla sembrada, ellos dicen en el Valle de Chirgua en el estado Carabobo en Venezuela que por encima de ocho todo es bueno, sin embargo en las montañas andinas los rendimientos tienden a ser consistentemente superiores.

Medida de productividad en relación a los factores de producción:

 

El  parámetro de productividad más utilizado es el rendimiento en comparación al factor de producción tierra, es decir por unidad de área cosechada, la productividad también se puede medir en relación a los otros factores de producción en especial al capital y al trabajo.

Alta productividad de los tomates en el invernadero

En Latinoamérica se obtienen productividades con el cultivo de tomate dentro de los invernaderos de 240 Ton/Ha/año, en dos ciclos de producción, que contrastan con 600 Ton/Ha/año que se logran en Holanda, sin embargo esto se explica por la mayor inversión en capital y equipos que se hace en Holanda en comparación a Latinoamérica. Para comparar la productividad de los dos sistemas hay que considerar lo que se explica a continuación:

Puede obtenerse el valor de los kilogramos de producto en comparación al capital invertido, entendiéndose como capital, al valor del dinero necesario para comprar insumos como fertilizantes, agroquímicos, etc, mas los costos de la mano de obra, mas la depreciación de la maquinaria y equipos necesarios para lograr la producción, mas el valor de todos los bienes necesarios para que la finca funcione.

Si la cantidad de kilogramos la multiplicamos por el precio y le restamos el costo de producción obtenemos la utilidad o excedente. Esa utilidad al dividirla entre el capital invertido nos da la rentabilidad del capital que debe compararse con la tasa de interés del mercado que pagan los bancos por los depósitos, para conocer si estamos ante la presencia de cultivos rentables o no, ya que si la productividad del cultivo medida en forma de rentabilidad es menor que la rentabilidad es preferible vender la finca, todos los equipos y no sembrar nada, dejando el dinero en el banco y vivir de la tasa de interés.

Si estudiamos la posibilidad de pedir dinero prestado a un banco, la comparación debe hacerse entre la rentabilidad del cultivo y la tasa de interés que cobran los bancos por los préstamos. En este caso conoceremos la conveniencia financiera de solicitar un crédito al banco.

Una forma de corregir y dar un valor más certero es restar a la tasa de interés del banco, la tasa de inflación, en este caso obtenemos la tasa de interés real, que es incluso un mejor indicador para comparar con la rentabilidad de un cultivo y sucede que en un país con baja inflación las tasas de interés reales son positivas, aplicándose en su totalidad lo explicado en los párrafos precedentes, sin embargo en los países con alta inflación la tasa de interés reales tienden a ser negativas, en este último caso aún teniendo una rentabilidad negativa en el cultivo, puede ser rentable mas hacer el cultivo ya que se pierde menos dinero sembrando que dejando la finca vacía debido a que la tasa de interés real tiene un valor aún menor por ser más negativa. Esta es la paradoja de la alta inflación que le hace mucho daño a las economías de los países.

La productividad aumenta con la mecanización de la cosecha

Para medir la productividad otro factor de producción a considerar es la mano de obra, en el caso de un cultivo de maíz se puede lograr una cosecha utilizando un trabajador para 50 hectáreas hectáreas por citar un ejemplo, si se dispone de buenas maquinarias, o se puede lograr una cosecha de tomate en sólo una hectárea de invernadero utilizando diez obreros.

Si el rendimiento del maíz por hectárea es 5 ton/Ha, se logra 250 Ton/para 50 Has, que es equivalente a 250 Ton/Trabajador.

En el caso del invernadero si el rendimiento es 120 ton/Ha, se logran sólo 12 ton/trabajador.

La productividad en el uso de la mano de obra en parte explica porque es más económico producir maíz que tomate.

Dentro del mismo cultivo se puede producir a campo abierto en forma mecanizada mas de 50 hectáreas de tomate en el Estado de California, EEUU, con un solo trabajador, representando una alta productividad de la mano de obra que contrasta con los 10 trabajadores por hectárea requeridos para producir una sola hectárea dentro de invernaderos, esto se explica porque en California se realizó un esfuerzo de optimizar la producción reduciendo los costos del factor limitante en esta caso la mano de obra para producir la mayor cantidad de kilogramos con menos trabajadores, por supuesto que este tomate no va  destinado al consumo fresco como el tomate de los invernaderos, sino está más bien orientado al consumo industrial para producir pasta de tomate.

Todas las actividades en California se hacen en forma mecanizada desde el transplante o siembra directa hasta la cosecha, herbicidas, insecticidas, reguladores de crecimiento, son adaptados para ser aplicados sólo con tractor y el riego se hace por surcos para consumir la menor cantidad de mano de obra posible, si utilizan riego por goteo tienen toda la maquinaria necesaria para colocar y retirar las mangueras mecánicamente y prefieren mangueras de un solo uso que mangueras que se colocan y retiran para ser usadas de nuevo como hacemos en los países latinoamericanos, esto debido a que les resulta más económico para ellos bajo sus condiciones y estructura de costos trabajar de esa manera a como lo hacemos nosotros, en contraste las técnicas que usamos en Latinoamérica son más rentables para nosotros que usar las técnicas que se utilizan en Estados Unidos o en Holanda, cada país, cada región e incluso cada finca tiene sus propias realidades y estructura de costos que define diferentes maneras de hacer las cosas, esta es la razón por la que una actividad puede ser rentable a un agricultor y no a otro, en nuestro programa de asistencia técnica detectamos esas diferencias y no le sugerimos lo mismo a todos los agricultores.

Para conocer sobre nuestro programa de asistencia técnica recomendamos visitar el siguiente link:

http://www.agro-tecnologia-tropical.com/programa_de_asistencia_tecnica.html

Continuando con el análisis del tomate en California, resaltamos que altos costos del factor de producción trabajo hacen a la mano de obra cara e impulsan a la mecanización, si el costo de la mano de obra es baja, entonces  pasa a ser rentable realizar las labores manualmente que comprar maquinaria, en el caso del estado de California  la productividad de la mano de obra es alta y en el caso de la mano de obra barata no importa tanto que  la productividad de la mano de obra sea baja, en ambos casos se busca reducir los costos de producción y aumentar la rentabilidad.

En el artículo sobre los conucos analizamos un caso donde la productividad de la mano de obra es muy baja que limita su supervivencia en el tiempo.

Medir la productividad del factor de producción tecnología es muy complejo, ya que por lo general está asociado a la búsqueda de la mejor interacción de los factores de producción capital, tierra y trabajo como en el ejemplo del tomate en el estado de California que se aplicó la tecnología para optimizar la productividad de la mano de obra.

Igual sucede con el factor de producción empresa, donde es difícil cuantificar la cultura organizacional, nivel educativo de la gerencia, compromiso de los trabajadores con la institución, compenetración con la sociedad, labor social, etc. podemos reflejarlo como la rentabilidad económica, pero creemos que hay mucho más allá en la empresa que la rentabilidad financiera.

La productividad medida en incremento de producción por la utilización de los insumos.

 

El uso progresivamente mayor  de un insumo tiende a aumentar el rendimiento por hectárea, al principio en forma acelerada y luego más lentamente, si se incrementa el uso de ese insumo puede llegar a producir disminución en el rendimiento. Esto se conoce como la ley de rendimientos decrecientes y pude ser analizado en el siguiente link:

http://www.agro-tecnologia-tropical.com/rendimientos_decrecientes.html

También se puede medir la productividad como el incremento de producción obtenida al incrementar la inversión en términos monetarios de un insumo, si invierto  un dólar más en úrea espero que el valor de producción se incremente en más de un dólar. Cuando esto no ocurre no es rentable seguir incrementando la inversión en ese insumo y hay que buscar otro que si sea rentable invertir.

Productividad al Ahorrar fertilizante usando abono organico

Cuando el costo de los fertilizantes son bajos por subsidios o por otras causas, es rentable incrementar el uso de este insumo para mejorar la producción, si el precio del fertilizante sube, debemos bajar el consumo de fertilizantes y buscar otra alternativa para mejorar la producción. Entre las alternativas está el uso de abonos orgánicos e incluso se puede optimizar el balance nutricional.

El equipo de Agro-tecnologia-tropical.com, ha creado un software para equilibrar el uso de los fertilizantes y aplicar las cantidades necesarias acorde a los requerimientos de los cultivos, de esta forma se aplica la tecnología para mejorar el rendimiento a pesar del incremento en el costo de los fertilizantes.

El software de fertirriego lleva registros del consumo de fertilizantes y con esa herramienta pudimos medir el incremento en la productividad de un cultivo de tomate cuando usamos materia orgánica incorporada a un sustrato de aserrín de coco y realizamos la gráfica que mostramos en este documento

Para conocer más sobre el software de agro-tecnologia-tropical puede visitar el siguiente link:

http://www.agro-tecnologia-tropical.com/software_fertirriego.html

El uso progresivo de los insecticidas crea un control mayor de determinada plaga y puede producir mayores rendimientos en forma puntual, pero a la larga puede crear impactos ambientales y desbalances ecológicos que afectan al cultivo y pueden causar pérdidas de productividad medidos en kilogramos por hectárea. Ideal es combinar las distintas estrategias de control y no fundamentar el cultivo con el uso de insecticidas. Un caso de uso excesivo de una molécula que empieza a dar problemas es el caso de los neonicotinoides, donde su utilización debe ser restringida mas no prohibida, tal como se describe en el siguiente link:

http://www.agro-tecnologia-tropical.com/neonicotinoides.html

Igual consideración la podemos tener con fungicidas, mano de obra, maquinaria, etc. en todo caso debemos comparar cuanto invertimos en ese insumo y cuanto nos está dando de vuelta el cultivo, para decidir si es rentable seguir invirtiendo en el uso de ese insumo o debemos aplicar tecnología para mejorar la rentabilidad en el uso del insumo costoso como en el caso descrito para los fertilizantes.

La productividad medida en términos financieros es la rentabilidad.

 

Si bien al referirnos al factor de producción capital tenemos que referirnos a la rentabilidad y compararlo con la tasa de interés que es la forma natural de remunerar al capital, la supervivencia o sustentabilidad económica de las finca está en tener rentabilidad positiva.

Si bien los agricultores conversan de kilos obtenidos por hectárea, muy , pero muy pocos, se atreven a conversar públicamente sobre su rentabilidad en dinero obtenido por hectárea y mucho menos en la rentabilidad después de descontar todos los costos de producción, cuando en realidad este es uno de los objetivos más importantes de los agricultores para ser una actividad viable en el tiempo.

Los organismos gremiales que agrupan a los agricultores en sus negociaciones si conversan abiertamente sobre estos temas y los negociadores de la industria siempre sostienen que los números que presentan los gremios son cifras abultadas para lograr precios más altos por las cosechas, por supuesto que los agricultores buscan vender al precio más alto posible y la industria busca comprar al precio más bajo posible, esto es un tira y encoje que siempre busca el precio de equilibrio.

Lo cierto es que hay niveles de rentabilidad por hectárea muy diverso, cada finca tiene su realidad económica y están en competencia con los otros agricultores al mejorar su productividad económica para ser más competitivo que los otros agricultores. Precios altos tienden a incrementar la oferta de productos, mientras que precios bajos favorecen a los grandes productores más eficientes y producen la quiebra económica de los pequeños agricultores o los menos eficientes.

El rol del estado debe ser de mediador entre la industria y los agricultores, velando por la población que les dio su voto en las elecciones que aspira conseguir el producto al precio más económico posible. Por eso debe existir un equilibrio entre el volumen del producto para que no exista escases  por un lado y por el otro para que el precio para que sea accesible el alimento a la población más necesitada.

Incrementar la productividad a nivel de los factores de producción, tierra, capital, trabajo, empresa y tecnología, hacen que mejore la rentabilidad financiera de los agricultores permitiendo que soporten mejor precios más bajos que favorecen a la población más necesitada que demanda alimentos económicos. Es por ello que las naciones del mundo deben invertir en capacitación, créditos atractivos, crear condiciones de vida agradables en el campo, favorecer el acceso a la tecnología por los pequeños agricultores y crear economía de escala al agrupar a los pequeños agricultores en cooperativas, asociaciones o empresas campesinas  que les permita competir con los grandes agricultores.

La rentabilidad es la clave para la sustentabilidad de la actividad agrícola en el tiempo y debe ser el objetivo a perseguir tanto por los agricultores grandes como pequeños, la industria debe asegurar rentabilidad de sus proveedores para mantener suplencia de insumos y la nación debe velar por incrementar la rentabilidad basada en la productividad para poder dar alimentos económicos a la población.

Medir la productividad es la mejor forma de empezar a mejorar

 

El software de agro tecnología tropical lleva estadísticas del consumo de fertilizantes y permite generar reportes de consumo de fertilizantes y con esa información pudimos generar gráficas como la que mostramos a continuación que permite decidir si vamos por buen camino en las decisiones tomadas por nosotros los agricultores en este caso específico fue la aplicación de abonos orgánicos a un sustrato a base de aserrín de coco a un cultivo de tomate dentro de un invernadero cuando el precio del nitrato de calcio subió de manera importante

Las estadísticas consumen tiempo y dinero pero son fundamentales para saber cómo vamos, por donde vamos y a qué velocidad, también sirve para fijarnos metas realistas y no vivir frustrados.

Todos queremos ganar un millón de dólares al año, pero si estamos ganando cien mil dólares es preferible colocarnos una meta de ciento veinte o ciento cincuenta mil dólares que pretender crecer diez veces y llegar de un año a otro a un millón de dólares.  Para los más acelerados la meta puede ser de doscientos mil dólares de un año para otro.

Hay que seleccionar los factores críticos de éxito que tiene nuestras explotaciones agrícolas y empezar a medirlos para ver como se mejoran o si las técnicas de trabajo nuevas que se están aplicando sirven para mejorar nuestra producción y productividad, por ejemplo si tenemos problemas de personal hay que medir cuantos kilos cosecha cada obrero, que área limpia de malezas cada obrero, cuantos hilos amarra un obrero en un día, trabajan más, quienes trabajan menos, decidir sobre la permanencia en la empresa de los trabajadores de menor rendimiento, etc.

Medir la productividad del control de plagas

Si nuestro principal problema son las plagas entonces debemos medir la incidencia de plagas en el cultivo, la severidad del daño causado y los productos utilizados con su correspondiente respuesta en la población de plagas, esto nos permite medir la evolución de nuestro proceso productivo y mejoraremos la productividad del cultivo en relación al factor limitante.

No recomendamos usar estadísticas en forma ilimitada ya que perderíamos mucho tiempo midiéndolas y en vez de ayudarnos a mejorar la productividad nos llevaría a perder productividad, debe haber un justo equilibrio entre el gasto en medir la productividad y el incremento potencial de la rentabilidad. Las estaciones experimentales y centros de investigación si deben rutinariamente hacer todas las medidas para lograr generar la data que permita a las empresas productivas decidir que medir a nivel de campo.

Existe sin embargo unas medidas que todo agricultor debe hacer y es el volumen de producción, e precio a que se vende la producción, el ingreso en dinero y los gastos realizados, para tener orden y saber su rentabilidad en forma interna así no se lo digan a más nadie y lo mantengan en absoluto secreto, pero esa es una información muy valiosa para cada uno de nosotros. En empresas grandes y medianas estos controles deben hacerlos contadores públicos

En un próximo artículo discutiremos los factores que afectan la productividad en la agricultura.